dilluns, 7 de maig de 2012


PATATAS TRANSGÉNICAS 

Amflora es una variedad de patata modificada genéticamente para que produzca amilopectina (un almidón de patata natural específico que se necesita para ciertas aplicaciones industriales). Fue aprobada en marzo de 2010 y se anunció en enero de 2012 que se dejaría de cultivar y comercializar por falta de mercado en Europa. 



La creación de la patata Amflora se remonta a la necesidad que tiene la industria feculera. El almidón que produce una patata está formado por: la amilopectina y la amilosa, pero sólo la amilopectina proporciona las funcionalidades requeridas para muchas aplicaciones técnicas. 

Con las herramientas de la biotecnología vegetal desarrolladas en Lovaina (Bélgica) y Colonia (Alemania) BASF creó una patata que produce este único componente del almidón: la amilopectina pura. 



Amflora contiene un gen que le hace resistente a algunos antibióticos, por ello la Organización Mundial de la Salud, el Instituto Pasteur y la Agencia Europea del Medicamento advirtieron del peligro de este tipo de organismo modificado genéticamente ya que estos genes podrían crear resistencias en microorganismos y generar problemas sanitarios en humanos y animales. Por ejemplo, en el tratamiento de la tuberculosis. 

La medicina está cada día más preocupada por la resistencia a antibióticos. En el 2001 se adoptó una ley europea que requería que los genes de resistencia a antibióticos que supusieran una amenaza para la salud de las personas y para medio ambiente fueran retirados paulatinamente hasta el 2004. 

Su aprobación fue polémica, ya que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se retractó de dictámenes anteriores y avalando la seguridad de la patata de BASF con un informe de junio 2009 en el que afirma que la posibilidad de transferencia a bacterias de la resistencia a antibióticos era remota, y sólo fue demostrada en el laboratorio. Está diseñada y aprobada para uso en la industria y en piensos animales, pero también se permitió su presencia por contaminación de hasta un 0,9% en los alimentos. La EFSA asumió la contaminación transgénica como presencia accidental cuando autorizó hasta un porcentaje del 0,9% en alimentación humana. La propia BASF advertía en la solicitud de aprobación que “no se puede descartar que esta patata sea usada o termine apareciendo en la alimentación. Solicitud para el evento “Amylopectin Potato EH92-527-1” de acuerdo a la Regulación Nº 1829/2003, BASF Plant Sciences. 



En 2010 se cultivó únicamente 267 hectáreas en tres países: Suecia, Alemania y República Checa. Sin embargo, las experiencias fueron desastrosas. En Suecia se produjo un caso escandaloso de contaminación con otra patata transgénica ilegal, conocida como Amadea. Y en la comarca alemana donde se cultivaba la Amflora, se confiscaron las cosechas de la patata hasta que la empresa demostrase que no había existencia de contaminación de Amadea. Hungría, Luxemburgo y Austria prohibieron su cultivo. 

En Europa, los cultivos mejorados genéticamente son sometidos a rigurosos controles de seguridad por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que únicamente les concederá su aprobación si, mediante estudios en profundidad, se verifica que: 

  •  La información molecular para generar la característica genética deseada se ha introducido correctamente (mediante una serie de métodos de análisis molecular) 
  •  No se han generado toxinas ni alergénicos (comprobado con diversos métodos, incluyendo una serie de estudios de alimentación animal)
  •  Las características del cultivo, como morfología, crecimiento, germinación, composición del tubérculo (vitaminas, aminoácidos, minerales…) no se ven alteradas al introducir dicha modificación genética en comparación con las variedades convencionales de patata. 
  •  La interacción con animales o insectos, así como con el entorno físico, no se ve alterada en comparación con las variedades de patata convencionales (en pruebas de campo extensas) 

En junio de 2009, la EFSA confirmó sus valoraciones anteriores (de 2005 y 2007)en que consideraba que Amflora era igual de segura para las personas, los animales y el medio ambiente que cualquier patata convencional. 



BIBLIOGRAFÍA 


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