dimarts, 1 de maig de 2012

LA TERAPIA GÉNICA FRENTE AL CÁNCER

               La Terapia Génica es una factible técnica para prevenir y tratar gran número de enfermedades producidas por una alteración genética.

          Los principios de este método se remontan al año 1972 cuando Friedmann y Roblin establecieron los primeros elementos teóricos fundamentales, tres años después Rogers y Martín-Cline establecían los primeros elementos prácticos y finalmente en 1980 se llevó a cabo la primera práctica de terapia genética de la mano de Martin Cline.
Sin embargo, tuvieron que pasar nueve años hasta que los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos aprobaran el protocolo clínico para insertar un gen extraño en las células del sistema inmunitario de pacientes de cáncer.

        
           Por este mismo motivo, la terapia génica es una técnica terapéutica bastante reciente, mediante la cual se inserta un gen funcional en las células de un paciente humano para corregir un defecto genético o para proporcionar a las células una nueva función. Se pueden transfectar células extraídas del paciente (terapia génica ex vivo), o bien realizar la transferencia génica in vivo, introduciendo el material genético directamente en las células del paciente, sin necesidad de extraerlas.
        En este artículo me voy a centrar en explicar la terapia génica y su utilidad frente al cáncer. Los resutados experimentales han demostrado que a través de la terapia génica, además de que las células malignas dejan de crecer, se vuelven más sensibles a la radiación, a la quimioterapia o pueden ser reconocidas fácilmente por el sistema inmune del individuo.

               Las investigaciones en la terapia génica del cáncer están orientadas hacia cinco estrategias diferentes, ya sea destruyendo las células tumorales o facilitando la supervivencia de las que no son malignas. Aunque solamente dos son las que se llevan a la práctica más a menudo.

  • La primera opción consiste en destruir las células tumorales mediante la inserción de “genes suicidas”.

  Los primeros ensayos en esta línea se llevaron a cabo con pacientes con tumores cerebrales donde se probó la transfección con el gen de la timidina quinasa del virus Herpes simplex y la droga ganciclovir. Las células que incorporen y expresen el gen HSV-TK convierten el ganciclovir en un derivado tóxico que hace producir fallos en la replicación que desembocan en la muerte celular. El principal impedimento de esta terapia era la ineficacia de transfección de las células tumorales. Puesto que es muy difícil infectar todas las células de un tumor, la esperanza de esta terapia radica en que tras el tratamiento con ganciclovir.

  • Otra opción sería mejorar la respuesta inmune de los pacientes con cáncer.





Para llevar a cabo esta técnica se extrae plasma de la persona en cuestión y se transfectan los linfocitos T con una proteína implicada en la expresión del receptor TCR. Este TCR es capaz de reconocer y combatir ciertas moléculas presentes en las células tumorales así como activar a otros linfocitos T. Se están produciendo diversos ensayos clínicos en esta línea para tratar tumores vascularizados, como es el caso de los mielomas.



          Después de una década de ensayos preclínicos y clínicos, aún existen diversos obstáculos que limitan la eficiencia antitumoral de esta terapia; pero después de todo, los avances en lo que se refiere a la biología molecular y campos relacionados prometen hacer más eficiente, ampliar y hacer más poderoso el arsenal antineoplásico para la terapia génica.


Este vídeo explica las anteriormente citadas terapias contra las enfermedades tumorales.


BIBLIOGRAFÍA




Por Andrea Giménez Vila. (:

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